Una familia sencilla, en su hogar. La madre prepara la comida y pide a su marido que mientras tanto controle los deberes de los niños.
— Niños, enseñadme vuestra tareas. Primero tú, Anguk!
Se acerca el hijo menor con ganas de empezar el…
— ¿Te llamas Anguk? Espera tu turno, que eres un poco pesado!
El mayor con mucho orgullo presenta su trabajo y lo comenta:
— He realizado varios ejemplares y los he clasificado.
— Muy bien Anguk! ¿Y has hecho simulaciones para ver si son viables?
— Por supuesto, incluso he hecho previsiones sobre como van a evolucionar y he calculado las probabilidades que se encuentren!
— Muy bien hijo. Ahora vamos a ver lo que ha hecho tu hermano impaciente.
El padre le dice al oído de Anguk de tener piedad y de no reírse de lo que dirá su hermano menor, un poco atrasado.
— Pues yo solo he hecho uno, así que no he podido clasificarlos
— ¿Pero qué es esto? Si todo se mueve sin sentido. No hay ningún equilibrio. Además en esta bola se ven animales que parecen tan tristes!
La madre los interrumpe:
— Ya está la comida! Anguk, Dios, a la mesa!
El pequeño se arrastra hacia la mesa, hablando casi para él solo
— Lo había llamado “Universo”.
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domingo 24 de enero de 2010
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